Hoy os traigo la reseña de uno de los últimos libros que he leído, Kitchen.
En general me ha gustado bastante, es el segundo que leo sobre literatura japonesa, el primero fué "Tokio Blues" de Haruki Murakami, y la verdad, me ha gustado más este.
La autora, Banana Yoshimoto, lo escribió cuando estaba en la universidad y un año después le dieron el premio literario Izumi Kyoka. Fué su primer libro y, en mi opinión, una maravilla.
Se lee con facilidad, con una prosa liviana y sencilla que encierra una historia muy bonita en la que sus personajes giran en torno a sentimientos como la soledad, el amor, la complicidad, la pérdida de seres queridos, etc.. Mikage es la protagonista, una joven japonesa que, al fallecer su abuela, se refugia en la cocina para suavizar su pena y tristeza.
Esta fábula se desarrolla entre cocinas, guisos, alimentos, donde los personajes (Eriko, Yuhichi) hablan entre ellos y encuentran algo de sosiego en sus vidas, a veces tristes y melancólicas.
Moonlight Shadow es el segundo relato y el que más me ha gustado, está más enfocado a la muerte y al deseo del personaje femenino de seguir continuando con lo que el destino se llevó de su vida y completarlo.
"Creo que la cocina es el lugar del mundo que más me gusta. En la cocina, no importa quién ni cómo sea, o en cualquier sitio donde se haga comida, no sufro. (...) Solo estamos la cocina y yo. Pero creo que es mejor pensar que en este mundo estoy yo sola".
Kitchen lo leí en pocas horitas, es muy breve y cuando acabó me dejo un buen sabor de boca. Creo que lo que importa no és lo que ocurre en la historia sino la atmósfera que crea, las sensaciones, y cómo la autora juega con eso para hacernos sentir.
“Arropada entre las mantas, pensé que era divertido dormir, también aquella noche, al lado de la cocina, y sonreí. Pero no había soledad. Quizá porque esperaba algo. Quizá porque estaba esperando tan sólo una cama donde poder olvidar, por un instante, las cosas que habían sucedido hasta entonces, las que vendrían después. Al tener a alguien cerca, la soledad es más cruel. Pero había una cocina, plantas, había otras personas bajo el mismo techo, paz y... es “better”. Sí, esto es “better”. Me sosegué y dormí”.
“el porcentaje de cosas amargas que me sucedan no variará. Yo no puedo decidirlo. Por eso comprendí que es mejor ser alegre”.
"lo sabía todo..., pero la hermosura de sus lágrimas era inolvidable. Me hizo sentir que había alhajas en el corazón de las personas".
En definitiva, una novela que recomiendo (8/10) y que, seguramente, repetiré con más obras de su autora.
Parece muy interesante!la reseña me ha recordado a "como agua para chocolate" de Laura Esquivel...
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